martes, 5 de abril de 2011

5 DE ABRIL DIA DEL PERIODISTA DOMINICANO


 En la República Dominicana, hoy 5 de abril se celebra el Día Nacional del Periodista.

Hoy 5 de abril son muchos los periodistas que hay que recordar porque cayeron víctima en el cumplimiento de su deber.
Para algunos es motivo de alegría; mientras otros es de tristeza, porque sus hermanos y hermanas han sido asesinados.

A quienes hoy sonríen, los felicitamos y a aquellas, solamente a aquellos que se manejan con respeto a la verdad, a la ética, a la moral y sentido del bien común.

En mis años de periodista he tenido la dicha de compartir con muchos buenos labradores de la investigación y entiendo que es un trabajo desafiante que requiere de mucho esfuerzo, más del que puede imaginar la gente, pero que recompensa mucho por el peso social que ejerce en quienes lo practican, por tal razón mis felicitaciones.

Soy contrario a felicitar a los mercenarios de la desinformación y defensa a intereses particulares.

Creo que el periodista debe decir lo que acontece, no lo que quisiera que aconteciese o lo que imagina que aconteció.

Decir la verdad anteponiéndola a cualquier otra consideración y recordando siempre que la mentira no es noticia y, aunque por tal fuere tomada, no es rentable.

Ser tan objetivo como un espejo plano; la manipulación y aun la mera visión especular y deliberadamente monstruosa de la imagen o la idea expresada con la palabra cabe no más que a la literatura y jamás al periodismo.

Callar antes que deformar; el periodismo no es ni el carnaval, ni la cámara de los horrores, ni el museo de figuras de cera.

Tiene que decir las cosas como suceden, alejarse de los corruptos, de los sicarios, del narcotráficos, de los manipuladores de noticias, de los políticos corruptos de los funcionarios que solo dicen lo que le conviene, aunque el pueblo se destruya.

El periodista debe ser independiente en su criterio y no entrar en el juego político inmediato.

Aspirar al entendimiento intelectual y no al presentimiento visceral de los sucesos y las situaciones.

Debe siempre decir la verdad caiga quien caiga o que deje el oficio y se vaya al lado de los que odian la verdad.

Funcionar acorde con su empresa -quiere decirse con la línea editorial- ya que un diario ha de ser una unidad de conducta y de expresión y no una suma de parcialidades; en el supuesto de que la coincidencia de criterios fuera insalvable, ha de buscar trabajo en otro lugar ya que ni la traición, fingida, ni la conspiración, ni la sublevación, ni el golpe de estado son armas admisibles.

En cualquier caso, recuérdese que para exponer toda la baraja de posibles puntos de vista ya están las columnas y los artículos firmados.

El periodista debe resistir toda suerte de presiones: morales, sociales, religiosas, políticas, familiares, económicas, sindicales, incluidas las de la propia empresa.

Este mandamiento debe relacionarse complementarse con el anterior.

Recordar en todo momento que el periodista no es el eje de nada sino el eco de todo.

El periodista que se respete no debe huir de la voz propia y escribir siempre con la máxima sencillez y corrección posible y un total respeto a la lengua. Pero siempre diciendo la verdad.

Si es ridículo escuchar a un poeta en trance, ¡qué podríamos decir de un periodista inventándose el léxico y sembrando la página de voces entrecomilladas o en cursiva!

Debe conservar siempre el más firme y honesto orgullo profesional a todo trance y, manteniendo siempre los debidos respetos, no inclinarse ante nadie.

El periodista no debe ensayar la delación, ni dar pábulo a la murmuración ni ejercitar jamás la adulación, ya que el delator se le paga con desprecio y con la calderilla del fondo de reptiles; al murmurador se le acaba cayendo la lengua, y al adulador se le premia con una cicatera y despectiva palmadita en la espalda.

Como dijo Miguel de Unamuno: ¨Dios te conserve fría la cabeza, caliente el corazón, la mano larga.¨

 
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